La
edad media fue definitivamente una muy mala época para vivir, y si, te
digo a ti, persona que dice que vive en el pasado y que su década serían los
20's ¿por qué no les intentas en la Edad Media? la vestimenta era extravagante
y los paisajes eran más limpios... aah no ¿verdad? pues claro que no.
la
Edad Media eran horrible, la gente siempre estaba enferma , los castigos eran
exagerados y muchas veces injustificadas, y para lograr que se cumpliera la ley
hacían uso de máquinas de tortura.
Aquí
te tenemos 10 máquinas de tortura utilizadas en la Edad Media que te dejaran en
shock.
1. El aplastacabezas
El
verdugo se encargaba de ir insertando el tornillo hasta que atravesara el
cráneo y la mandíbula, tarde o temprano los ojos estallaban y así, casual
2. La cuna de judas
La cuna de judas tenia forma
puntiaguda; lo que hacían era colgar a alguien de una cuerda y dejarlo caer con
el asterisco a la punta, a veces lo hacían tanto que llegaban a empalarte por
completo.
3. La araña o rompe
pechos
Si las mujeres cometían adulterio o
aborto se les arrancaba con estos garfios, se suponía que debían sobrevivir
pero muchas morían.
4.
El potro
Es una de las maquinas más famosas, ya que es la
encargada de amarrar el cuerpo de la persona completamente y poco a poco iban
jalando hasta que sus miembros se despegaban.
5. La rueda
Las posibilidades eran infinitas con
esta rueda, bien podrían atar al acusado
a la rueda y golpearlo con una barra de metal, y por si eso fuera suficiente
amarraban a la persona, y le daban
vuelta y prendían fuego dejándolo, así que cada que daban vuelta, la persona se
quemaba una gran parte del cuerpo.
6. Rompe
rodillas
Con
este artefacto podrías destrozar cualquier parte del miembro del cuerpo, no
nada más las rodillas. A veces calentaban las puntas para asegurarse de
proporcionar más dolor.
7. El caballo de
madera
Se amarraba la victima a esta
‘’situación’’ como si de un caballo se trata y le daban costales muy pesados a
los tobillos, lo que resultaba en que la
persona tarde o temprano se partiera en dos.
8. Garras de gato
Colocaban este artefacto del tamaño de
4 dedos en sima de un mango y servía para arrancar la piel a pedazos al nivel
de dejarla en viles huesos, no importaba
que parte era, la cara, la espalda
y el abdomen.
Falaris era uno de los tiranos más
terribles de Sicilia; pues mando a hacer este toro, el cual estaba echo de
bronce puro, metían a la víctima y prendían fuego debajo del toro, hasta que se
quemara viva. Por supuesto la puerta solo de abría por fuera.
Consistía en un mecanismo que se
abría en cuatro como una flor, en el asterisco, en el miembro de la mujer o en la boca, la abrían y
terminaba des garrando cualquier de las tres opciones. este método se aplicaba
más comúnmente a los homosexuales, herejes y brujas.
11.El aplastapulgares
Ésta es una de
las máquinas de tortura más simples y antiguas que existen.
El aplastapulgares, como no es difícil imaginar, es un dispositivo de
hierro mecanizado que se colocaba en la mano y que la iba mutilando
gradualmente. El mismo se podía ir regulando para aplastar y destruir primero
las uñas, luego los dedos, los nudillos y si así se deseaba, finalmente la mano
entera. Este aparato se le colocaba generalmente a ladrones, la persona no
moría pero sufría un dolor supremo en sus manos, el aplastapulgares tenía tres
barras de metal dispuestas de forma vertical entre las que se colocan los
pulgares, mientras, una madera maciza se desliza hacia abajo por las barras de
metal y los dedos son aplastados, mediante un tornillo de metal que aplica cada
vez más fuerza.
12.La picota
La picota se compone de dos
placas de metal o madera entrelazadas con 3 orificios: uno para la cabeza y los
otros 2 para las manos. Las maderas se ajustaban con un candado y el prisionero
colocado allí ya no tiene forma alguna de escapar. Aunque la picota en sí no
podía quitarle la vida a la víctima, nuevamente se trataba de un vergonzoso
acto público y cuando se colocaba una picota a alguien todo el pueblo era
advertido. En el momento, los pueblerinos se burlaban de éste y lo humillaban
lanzándole todo lo que quisieran, desde frutas o verduras podridas a animales
muertos o materia fecal. De todos modos, en repetidas ocasiones se lanzaban
objetos tan contundentes que provocaban heridas mortales o quitaban la vida de
la víctima de forma instantánea.
13.La doncella de hierro
Clásico de clásicos, la doncella de
hierro es posiblemente la máquina de tortura más popular que
existió y también una de las más aterradoras. La dama o la doncella de hierro
consistía en una gran estructura de metal, con rostro de mujer, similar a un
sarcófago; ésta estructura era hueca y cabía una persona dentro, pudiéndose
colocar en forma vertical. Dentro, la parte frontal tenía 8 grandes, filosas y
mortales púas que penetraban fácilmente la carne de quien se colocaba allí. Al
colocar a la víctima dentro y cerrar la puerta frontal, otras 13 púas se
introducían en la carne. Cada una de ellas se clavaba en un lugar estratégico
para que al penetrar a la víctima, ésta se mantuviese con vida, desangrándose
dentro lenta y agónicamente hasta la muerte.
14.La hija del carroñero
Una máquina de tortura medieval que
se llama la hija del carroñero no podría faltar en esta lúgubre
lista. Este dispositivo constaba de una estructura metálica con aros y un
sistema de tuercas y tornillos a través de los cuales, luego de colocar dentro
a la víctima, se podía ejercer la presión suficiente como para ir quebrando
todos los huesos del cuerpo. La víctima era aplastada con una fuerza que entre
otras cosas, rompía las costillas, dislocaba el esternón y rompía lentamente la
columna vertebral como si se tratase de una enorme tenaza en la que se colocaba
a una persona hasta despedazarla. Se ejercía tanta fuerza sobre el
cuerpo que la sangre brotaba por todos los orificios del cuerpo, los dedos
y el rostro. Esta herramienta del mal fue utilizada sobre todo durante el
reinado de Elizabeth I de Inglaterra para torturar a los protestantes, los
traidores de la iglesia.
15.La estaca y la hoguera
La estaca no es el dispositivo
más ingenioso pero si uno de los más terribles. Se utilizó sobre todo por
los inquisidores, a quienes sí se les antojaba calificar a una persona
como hereje: la perseguían para torturarla y quemarla viva. Tanto los hombres
como las mujeres consideradas brujos y herejes eran colocadas en
la estaca, maniatados fuertemente e incinerados en una enorme hoguera compuesta
por grandes troncos y trozos de madera que se mantenían encendidos durante
horas y horas. La persona era quemada viva frente a los ojos del pueblo entero,
que con desagradable morbo acudía a la quema como si de un espectáculo se
tratase. Esta tortura llegó a practicarse incluso hasta en el siglo XVII,
especialmente en Francia e Inglaterra.